miércoles, septiembre 14, 2005

Reina por una hora...

quién pudiera repetir más amenudo


No hubiese estado mal que fuese Reina por un día como aquel programa de televisión de los años sesenta.

Nada que ver lo de estas mujeres con lo mío, mucho más terrenal que es una, o simplemente es esto a lo que yo puedo aspirar.

Reina por una hora, y pagando, pero que más da, lo que ganas en tu bienestar es lo que cuenta. Parece que es algo trascental o incluso importante, pues no, sólamente fue una limpieza de cutis, pedicura y manicura.

A que suena vacuo e incluso hasta amoral, pues todo lo contrario es como te hacen sentir estas mujeres cuando te dejas caer en sus manos.

Nunca mejor dicho, sus manos, son gloria bendita.

En la gloria es como te sientes cuando entras por allí, a eso de las tres de la tarde, no hay nadie, sólo ellas y yo.

Tumbada en una camilla, ojos cerrados, ambiente de paz, música cálida, olores agradables, palabras dulces, y manos... sus manos.

Imposible no sentirte como una reina en esos momentos, alguien te masajea los pies, otra persona hace lo mismo en tus manos y la tercera, la principal se ocupa de tu rostro.

Pero lo mejor viene al final, lo estoy esperando desde el momento en que traspaso la puerta y cuando llega deseo que no se acabe nunca. Ella, con manos suaves, de mujer, pero a la vez fuertes y decididas, acaba con todos tus males, te hace un masaje de cuello y sienes que no tiene precio, por este detalle y tan sólo con este detalle sería capaz de volver cada día.

Increíble lo que esas manos bien dirigidas y certeras pueden hacer en un cuello lleno de tensiones, una maravilla que no se acaba en el momento, una sonrisa que te queda en la cara por muchas horas, incluso después de pagar antes de irte.

Una no es adicta a estos salones por sus precios precisamente, no iba a visitarlas desde diciembre, recuerdo haber vuelto por Navidades para regalarles una caja de trufas que hago en esas fiestas para mis amigos. ¿Qué por que se las regalé a ellas también?, es sencillo, por su trato, por hacerte sentir una de sus mejores clientes, cuando apenas vas un par de veces al año, por tratarte igual de bien el primer que el último día que fuiste, por tener detalles conmigo cada vez que voy. Por ser ellas...

Y eso intentaré volver a hacer, si el tiempo y el dinero lo permiten volveré en las mismas fechas e iré con mi caja de trufas para agradecer que sus manos y sus palabras me hacen Reina por una hora...

Un beso.

2 Sonrisas:

Blogger Beaumont dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

14/9/05 13:33  
Blogger Miada dijo...

No sé si dar la dirección que cuando se masifican pierden calidad...;)

Un beso.

14/9/05 16:48  

<< Home

ecoestadistica.com