miércoles, agosto 24, 2005

Las distancias...

Sobre esto mucho habrá por ahí escrito, mucho más se escribirá, cada uno tiene las suyas, yo también tengo las mías...

El antropólo Edwar T. Hall, vaya usted a saber que esconde tras esa T, fue uno de los pioneros en el estudio de este tema, las distancias personales. Todos los animales marcan su territorio o espacio, nosotros también.

Según él, el espacio informal que comprende las distancias que vivimos inconscientemente con los demás lo podemos dividir en varias distancias:

¿nos abrazamos?- Distancia íntima: Desde 15 cm hasta 50 cm, se define por la percepción del calor, del olor y de respiración de la otra persona (la distancia sexual y de la lucha)


Ésta es la distancia más importante y cuidada, es tu propiedad privada. Sólo se permite la entrada a las personas que están emocionalmente muy cerca.

En mi caso es muy difícil pasar este cerco, o mejor dicho que yo me sienta a gusto cuando alguien supera esas distancias, desde pequeña siempre me ha costado mucho dejar que lleguen a mí, incluso amigos íntimos pueden producirse un extremecimiento por dentro cuando se acercan tanto. Lo más extraño es que yo no lo mantengo al revés, con mis allegados no tengo problema de acercarme tanto, pero sólo cuando lo hago yo...

- Distancia personal: Es un espacio de 50 cm a 75 cm, distancia fija que separa a los individuos que no tienen contacto entre sí, una especie de caparazón que un cuerpo crea inconscientemente para aislarse de los demás.

Sería mi distancia habitual con cualquiera, tengo un estupendo caparazón, que sería perfecto si no tuviese un gran agujero por donde se me cuelan las flechas, esas que llegan a hacerte sangre...

- Distancia social: Es un espacio de 1 a 2 metros, marca el límite del poder que ejercemos sobre los demás, es decir, el límite a partir de cual la otra persona no se siente afectada por nuestra presencia.

Esta es la distancia que nos separa de los extraños.

Me parece una distancia excesiva, a 2 metros casi no puedo ni ver si es un extraño...

- Distancia pública: Más allá de los 2 metros y medio, y se considera impersonal. Fuera de todo círculo en el que se pueda ver afectado directamente otro individuo.

Sería la distancia política, diplomática, etc. No creo que nadie puede influir lo más mínimo sobre otra persona a tanta distancia, así no hay quien se entere de tu presencia...

Lo más gracioso es que esta clasificación de distancias varian como las culturas, estas distancias en Sudamérica se reducen bastante, su distancia personal y social se reduce bastante, y no digamos en los países árabes, donde dominan la cultura del contacto, y en una conversación rodean a la otra persona, la toman la mano y la miran a los ojos.

Qué díficil es fallar a una persona que cuando te habla toma tu mano y te mira a los ojos...

más abrazos me gustaría dar


Me gustaría poder sentirme a gusto con el contacto de los demás sobre mí, tal y como me siento cuando yo contacto con los demás. Bien saben los que me conocen de cerca que una vez rotas las distancias puedo llegar a ser pesada por pegajosa, besucona y demás familia...

Reconozco que he mejorado mucho en este aspecto, pero me queda mucho camino aún...

Un beso.

7 Sonrisas:

Anonymous Anónimo dijo...

falta definir las distancias internautas.

24/8/05 13:09  
Blogger la-de-marbella dijo...

Me he sentido muchas veces como tú apabullada por la cercania de extraños. Es como si me encogiera por dentro. Sin embargo con los que quiero soy una pesada y besucona too. Saludos desde Marbella

24/8/05 18:02  
Blogger Toperro dijo...

Las distancias por internet son otro mundo y muchas veces son irreales o muy engañosas.

Las que comenta Helena son interesantes pero creo que las separaciones estándar no existen...simplemente son las que nosotros ponemos :)

Habría que experimentar más la primera de ellas supongo.

24/8/05 18:28  
Anonymous Anónimo dijo...

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24/8/05 18:57  
Blogger Miada dijo...

Bienvenida la-de-marbella...

Un beso.

24/8/05 19:17  
Blogger malatesta dijo...

Creo recordar que en el Museo de las Ciencias de La Coruña hay un experimento interactivo en el que dos personas desconocidas se colocan en unos pedestales móviles que se van acercando poco a poco, mientras te explican el tema. Te das cuenta como llegado un punto te sientes incómodo. Bueno, supongo que dependerá de quién te toque en suerte, ¿no?

28/8/05 12:49  
Blogger Luis dijo...

Hace varios años leí un libro
sobre el lenguaje corporal en el que se trataba este asunto. El título -traducido- era "El lenguaje del cuerpo", aunque no recuerdo el autor. En este libro se contaban un par de anécdotas sobre lo diferentes que pueden ser las distancias en las que se sienten cómodas las personas en función de
dónde provengan.

Una de ellas narraba los estudios que se realizaron en uno de estos intercambios de estudiantes que, en esta ocasión, si no me falla la memoria, dio con los huesos de una estudiante estadounidense en Australia (quizás a la inversa); tras unos días, les preguntaron a sus compañeros las impresiones que esta chica les causaba: por lo general, ellos la tenían por una chica muy simpática, y muchos percibían que se les estaba insinuando; a ellas les parecía un pendón desorejado(hago un pequeño inciso para preguntarme de dónde demonios viene esta expresión).

La otra historia tenía lugar en una reunión de negocios en la que tomaban parte ejecutivos de diversas partes del globo. En una parte de la habitación en la que se celebraba la reunión, conversaban dos ejecutivos: uno de EE.UU. y otro japonés. Ambos trataban de conversar manteniendo su distancia natural: el norteamericano notaba que la distancia entre los dos era muy impersonal y daba un pasito para el frente; el nipón sentía que su espacio estaba siendo invadido y daba un pasito para atrás. Lo curioso de la historia es que hicieron el experimento de pasar a gran velocidad las grabaciones de las cámaras de seguridad y resultaba realmente sorprendente ver estos a dos hombres corriendo uno detrás del otro, como jugando a una especie de "pilla-pilla".

La verdad es que, aparte de todo esto, era un libro bastante interesante, y se lo recomendaría a todo el mundo si me acordara de los datos exactos con los que poder dirigirse al señor librero.

31/8/05 21:04  

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